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  NÚMERO 4
Enero de 20
   

Escribir en la Revista

 
Sumario:
 
Editorial
Fernanda Hopenhaym
 
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Crisis económica euroamericana y revueltas en Norteáfrica. Matriz corrupta y ética de la dignidad.
Fernando Proto Gutiérrez
ANÁLISIS SOCIAL
 
Réquiem para un ser querido
Roberto Cyjon
LETRAS
 
Transdisciplinariedad: dos mitos griegos que dan testimonio de lo concomitante en el arte y la literatura.
Malena Andrade Molinares
ARTES
 
Ejercer el periodismo en América Latina como corresponsal extranjero: entrevista con Damien Cave.
Revista Interpretando
ANÁLISIS SOCIAL
 
El reggae: redención e historia (primera parte)
Alfredo Lira Chegüe
Historia
 
¿Arte escénico economicista? Gestión y producción o el monstruo de las mil cabezas.
Luciana Ruiz Stolowicz
ARTES
 
Sociedades enfrentadas: los discursos de la diversidad, el multiculturalismo y la plurinacionalidad en el siglo XXI.
Jenny Teresita Guerra González
ANÁLISIS SOCIAL
 
No soy monedita de oro: Entre drogas y toxicómanos, hacía la construcción de estereotipos.
José Luis Pérez González
Historia
 
El género como componente transversal en los estudios culturales
Fernanda Hopenhaym
ANÁLISIS SOCIAL
 
Reseña biográfica: Frida Kahlo
Revista Interpretando
ARTES
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Reseña biográfica: Frida Kahlo
 ARTES
AUTOR: Revista Interpretando
LUGAR:
México, DF.
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“Pies pa´que los quiero si tengo alas para volar”

 

Vida y obra

Frida Kahlo nace en México en 1907, hija de Guillermo Kahlo, de origen húngaro y de Matilde Calderón, mexicana de ascendencia española. De ese matrimonio entre sus padres Frida tuvo tres hermanas, Matilde y Adriana, mayores que ella, y Cristina, la menor, quien fuera su constante compañera. Su padre era fotógrafo y el arte siempre formó parte de su hogar de alguna u otra forma.

La vida de esta gran artista fue marcada por el dolor y sufrimiento físico, que comenzó con la poliomielitis contraída a los 6 años. Tuvo que guardar cama durante 9 meses y como secuela permanente su pierna derecha quedó mucho más delgada y débil que la izquierda.

Frida Kahlo estudió la primaria en el Colegio Alemán y en 1922 ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria de la Ciudad de México, el mejor instituto de educación secundaria, que había comenzado a aceptar mujeres recientemente. En aquel entonces eran 35 muchachas entre casi 2000 alumnos. Allí conoce a futuros intelectuales y artistas y se une a un grupo llamado Los Cachuchas (debido a las gorras que llevaban), que compartía las ideas socialistas-nacionalistas.

Al ingresar a este instituto, Frida tenía la intención de estudiar ciencias y ser médica; sin embargo, desde muy joven empezó a pintar autorretratos y retratos de familiares y amigos, de forma autodidacta. En 1925, Fernando Fernández, amigo de su padre y reconocido impresor, contrató a Frida como aprendiz para copiar los grabados de Anders Zorn – un impresor sueco – y le enseñó a dibujar, impresionado con su talento innato.

Ese mismo año, Kahlo sufre un grave accidente cuando regresaba a su casa con su novio en un autobús, el cual fuera embestido por un tranvía. Sus múltiples heridas pusieron en riesgo su vida, y en su supervivencia, su existencia cambió para siempre. Pasó un mes en el hospital y luego 3 meses en cama en su casa. Al poco tiempo de esta primera recuperación Frida comenzó a sentir dolores en la columna y en el pie derecho, teniendo que ingresar nuevamente al hospital un año después del accidente. Durante nueve meses la artista tuvo que guardar cama y usar corsés de escayola para acomodar varias vértebras que se habían desplazado. Fue en ese periodo en que realmente comenzó a pintar. Sus padres hicieron instalar un caballete especial para sostener los lienzos sobre la cama, y un espejo en el techo, mediante el cual Frida se convirtió en su propia modelo.

Para 1927 su recuperación era casi total, y en 1928 Kahlo se une a un nuevo movimiento de artistas que promovían alejarse de los modelos europeos para crear un nuevo estilo basado en las raíces de la cultura mexicana. Ese mismo año empieza a frecuentar a un grupo de jóvenes que estaban en contacto con el comunista Julio Antonio Mella, un cubano exiliado en México, cuya amante fuera la fotógrafa Tina Modotti. Fue Tina quien presentara a Frida y, como ella lo llamara, el segundo gran accidente de mi vida, Diego Rivera.

El 21 de agosto de 1929 Frida Kahlo y Diego Rivera contrajeron matrimonio, él con 42 años y ella con veinte menos. En 1930 la artista queda embarazada y sufre su primer aborto (en 1932 fue el segundo y en 1934 el tercero); dado que su pelvis estaba fracturada en tres sitios producto del accidente de autobús, los médicos le dijeron que probablemente nunca podría tener hijos. Esto marcó su vida, en lo personal y en lo artístico. Ese mismo año la pareja se mudó a Estados Unidos, donde vivieron los siguientes tres años, debido al trabajo de Diego.

En diciembre de 1933 regresaron a la Ciudad de México, donde compraron una nueva casa en el barrio de San Ángel (hoy museo). Frida estaba muy entusiasmada con volver a pintar, ya que había trabajado poco el último año en Estados Unidos, sin embargo en 1934 volvió a tener problemas de salud. Además de un nuevo aborto, se sometió a una operación en el pie derecho que resultó en la amputación de cuatro dedos que tenían gangrena. Estos fueron años difíciles para la artista. En 1935 descubre que Diego mantenía una relación sentimental con su hermana Cristina y se va de la casa común, buscando asesoría legal para un posible divorcio. A finales de ese mismo año, Rivera terminó su relación con la hermana de Frida y ésta regresa a San Ángel, aunque ambos mantuvieron en diversos periodos aventuras amorosas fuera del matrimonio.

En 1936 sufre otra operación en el pie derecho. Ese mismo año su actividad política tiene un nuevo impulso. Funda junto a otras mujeres un comité de solidaridad para ayudar a los Republicanos españoles y, junto con Diego, solicita al gobierno mexicano que le otorgue asilo político a León Trotsky y su esposa. En enero de 1937 éstos llegan a México y se alojan en la “Casa Azul” de Coyoacán, donde viven hasta 1939. En ese primer año Kahlo y Trotsky mantuvieron un breve romance secreto. En 1938 los Rivera también son anfitriones del francés André Breton, líder fundamental del movimiento surrealista, quien se impresionó con las pinturas de Frida y organizó una exposición de sus trabajos en Paris, en 1939.

En octubre de 1938 la artista tuvo su primera exhibición individual en Nueva York, en la galería de Julien Levy. Sus pinturas comienzan a venderse y recibe críticas muy favorables, así como encargos para nuevos trabajos. En ese contexto conoce al fotógrafo Nikolas Muray, con quien tuvo una importante relación amorosa. Llegando a Paris en 1939, Frida se da cuenta que Breton no había hecho los arreglos para la exposición prometida, sin embargo con la ayuda de Marcel Duchamp la galería Renou et Colle inauguró una exposición llamada Mexique, que incluía las obras de Kahlo junto con otras piezas mexicanas. La pintura “autorretrato-el marco” exhibida en Paris fue la primer obra de un artista mexicano del siglo XX en ser adquirida por el Museo del Louvre.

En noviembre de 1939, luego de meses de deterioro, la relación con Rivera terminó en divorcio. A finales de ese año comenzó a sufrir nuevamente severos dolores de espalda y tuvo una infección en la mano derecha, por lo cual volvió a San Francisco a atenderse con su doctor de confianza, el Dr. Eloesser, y allí se reencontró con Rivera quien estaba trabajando en un mural. Allí Diego le pidió que se casara de nuevo con él, hecho que se llevó a cabo el 8 de diciembre de 1940. En abril de 1941, tras la muerte de Guillermo Kahlo, Diego y Frida regresan a vivir a la Casa Azul en Coyoacán, donde estarán hasta el final de sus días.

En 1940 Frida participó de la Exposición Internacional del Surrealismo, en la Galería de Arte Mexicano, con el cuadro “Las dos Fridas”, una de sus obras maestras. En ese año, participa de muchas exposiciones colectivas en México y Estados Unidos. En 1942 Kahlo fue elegida miembro del Seminario de Cultura Mexicana, institución pública dedicada a promover la cultura mexicana. En 1943 comienza a impartir clases de pintura en “La Esmeralda” (la Escuela de Pintura y Escultura), animando a los jóvenes estudiantes a buscar su inspiración en la cultura y folclor mexicanos. Pocos meses después, tuvo otra recaída de salud, con agudos dolores en su espalda y pie derecho, por lo cual tuvo que llevar un corsé de acero y enseñar desde casa. En 1946 sufrió una nueva cirugía de columna, sin éxito. Ese mismo año, ganó el “Premio Nacional para el Arte y la Ciencia” por su cuadro “Moisés”.

En 1948 se unió (de nuevo, ya que había sido miembro brevemente en hasta que expulsaron a Rivera) al Partido Comunista debido a su fe en la Revolución y mejoras sociales.

En 1950 la artista pasa nueve meses en el hospital ABC de la Ciudad de México, donde pasa por siete operaciones. Convaleciente, retoma su trabajo mediante un caballete especial montado a su cama. Ya de regreso en la casa, se movilizaba en silla de ruedas, pudiendo solamente caminar cortas distancias usando muletas o bastón. Después de 1951, el estilo de Frida cambió. Su dependencia de los analgésicos estaba afectando seriamente su coordinación. Sus cuadros ya no tenían la precisión técnica y detalle que los caracterizó en el pasado.

En la primavera de 1953, la fotógrafa y amiga de Kahlo, Lola Álvarez Bravo organizó la primer exposición individual del trabajo de Frida en México. La artista asistió a la inauguración en ambulancia, haciendo arreglos para que trasladaran su cama, ya que los médicos insistieron en que continuara su reposo. El dolor en su pierna derecha era cada vez más intolerable y en agosto de ese año tuvieron que amputársela por debajo de la rodilla, sustituyéndola por una pierna artificial. Esta experiencia la sumió en un profundo estado de depresión. Unos meses más tarde, hizo algunas apariciones en público, caminando cortas distancias con la pierna artificial. La última vez que se vio a Frida fue el 2 de julio de 1954, en una demostración para protestar el derrocamiento del gobierno democrático del presidente de Guatemala Jacobo Arbenz por parte de la CIA.

Frida Kahlo falleció durante la noche del 12 al 13 de julio de 1954, a los 47 años, víctima de una embolia pulmonar.  Fue velada con guardia de honor en el Palacio de Bellas Artes, y su cuerpo fue incinerado de acuerdo con el deseo expresado antes de morir. Sus cenizas se hallan en un jarrón pre colombino en la Casa Azul de Coyoacán. Diego Rivera murió en 1957 y cedió todos los derechos de su obra y la de Frida a la nación de México. El 12 de julio de 1958, la Casa Azul se abrió oficialmente como el “Museo Frida Kahlo”.

 

La pintura de Frida Kahlo, un estilo único

Aunque se movió en el ambiente de los grandes muralistas mexicanos de su tiempo y compartió sus ideales, Frida Kahlo creó una pintura absolutamente personal, ingenua y profundamente metafórica al mismo tiempo, derivada de su exaltada sensibilidad y de varios acontecimientos que marcaron su vida.

El accidente de autobús a los dieciocho años, en cuya convalecencia aprendió a pintar, así como todo el sufrimiento físico que experimentó a lo largo de su vida, influyó de manera contundente en la formación del complejo mundo psicológico que se refleja en sus obras. De igual forma, sus intentos por concretar la maternidad y los subsecuentes abortos afectaron en lo más hondo su sensibilidad, inspirando algunas de sus obras más complejas, y al mismo tiempo valoradas.

Cuando en 1938 André Breton conoció la obra de Kahlo, la definió como una surrealista espontánea; sin embargo, la artista nunca se sintió realmente parte del movimiento surrealista, y decidió que esta tendencia no correspondía a sus creaciones.

Como parte de una élite intelectual que buscaban sus raíces estéticas en el pasado mexicano precolombino, para alejarse del imperialismo cultural europeo,  en toda su obra se ve la influencia de ese simbolismo expresado a través de máscaras, colores, vegetación, vestimenta tradicional, personajes del folclor mexicano. Parte de su estilo naif es sacado también de pinturas de exvotos[i]. En una producción de menos de 150 obras, la artista plasmó una visión particular de la vida, donde las luchas dialécticas en el plano personal tanto como en el político, se dan permanentemente. Su simbología ecléctica, incluyó elementos de las bellas artes, del arte popular mexicano, y de sistemas de creencias tan diversos como el catolicismo, la cultura mexica, la filosofía europea y el comunismo.

La simbología de la pintura de Frida fue comprendida en gran medida después de su muerte, a través de las explicaciones que la propia artista plasmó en sus escritos, muchos de los cuales salieron a la luz en 2007, al conmemorar el centenario de su nacimiento y el cincuenta aniversario luctuoso de Diego Rivera. En estos archivos se encontró, por ejemplo, una interpretación de la propia artista sobre su obra Las dos Fridas.  Resulta sumamente representativo de su universo íntimo lo que explica en esa carta:

 

“El hecho de haberme pintado dos veces, juzgo que no es sino la representación de soledad. Es decir, recurrí a mí misma buscando mi propia ayuda. Por esta razón las dos figuras se dan la mano. La diferencia en el estilo de los trajes creo que no tiene mayor importancia que la del color y la forma. El objeto más vivo del cuadro son los corazones que, unidos por arterias imaginarias, se vuelven uno solo. (…) creo que el objeto claro de esta pintura es la relación entre mi vida interna y Diego. El deseo de externar con colores y formas lo que no podría con palabras, y también el placer magnífico de pintar por pintar (…)”[ii]

 

Frida Kahlo realizó espléndidos retratos de niños y obras inspiradas en la iconografía mexicana anterior a la conquista, así como naturalezas muertas que manifiestan un claro orgullo nacional. Sin embargo, son los cuadros inspirados en sus experiencias personales íntimas los que la han convertido en una de las figuras más destacada de la pintura mexicana del siglo XX.

 

Referencias

  • Farthing, S, 501 Grandes Artistas, 2010, Grijalbo, Barcelona
  • www.biografiasyvidas.com
  • www.museofridakahlo.org.mx
  • www.fridakahlofans.com/biospanish.html

 



[i] Los exvotos eran ofrendas que los gentiles hacían a sus dioses. Estas ofrendas se depositaban en santuarios o lugares de culto y podían consistir en figurillas representando personas o animales, armas, alimentos. Tienen su origen en las civilizaciones egipcias y mesopotámicas. Posteriormente el símbolo fue tomado por el catolicismo y el exvoto pasó a ser una ofrenda dejada por los fieles que habían recibido un don o curación como signo de agradecimiento y recuerdo.

 

 

 
 

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